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domingo, 23 de enero de 2011

El libro del bien y el mal

Sólo me ha dejado esto.  Su objeto más preciado. Creía que las frases abandonaban el libro y le abrazaban en un dulce baile.
Aspiro su olor aún impregnado en las tapas y veo frente a mí su cara sonriente despidiéndose. Sonrío sobrecogido por la sorpresa. Creo ver un rayo salir a través de las hojas. Me froto los ojos. Abro la portada y sobre la primera hoja comienza a escribirse una frase.
-La decisión está tomada.
Sin habla salgo de la habitación, asustado, tan rápido que tropiezo y caigo en un pozo sin fondo, del que como un torbellino me succiona hasta su origen. Aterrizando sobre un campo arenoso busco las caras demacradas que me rodean.
-Ayuda –suplico.
Pero mi garganta apagada no pronuncia palabra.

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