La lengua sobresale de la boca en una espuma sanguinolenta. Sus ojos faltos de vida miran bajo el acuoso lagrimal hacia la puerta. Y el cuerpo desnudo envuelto en una bruma de olor férreo muestra moradas marcas en cada arruga de su piel.
-¡No puede ser!¿Qué me has hecho? –pregunta la mujer sin cuerpo entre agotados sollozos contemplando su propia imagen tirada a sus pies.
A su lado una energía oscura silba mientras saca ante sus ojos un libro muy desgastado. Leyendo su interior abandona el lugar rápidamente, en busca de su siguiente víctima.
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