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viernes, 28 de enero de 2011

El Final de un maltrato

La bala, en la sien, fue lo que finalmente la mató. Ni las constantes palizas, ni el derrame de hacía unos meses. Se acabó el esconderse de los vecinos, y el tapar con maquillaje los moratones. Justo cuando el  proyectil entraba a través de la piel quemada sintió el dolor desaparecer, ése que le quitaba la respiración y le hacía temblar.
Su última imagen fue a quien creía que más la quería dejando la pistola sobre la mesa y cerrando la puerta tras sus pasos, le esperaban para cenar.