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jueves, 27 de enero de 2011

Psycho- parte 1

Parte 1

No sé cuánto tiempo más podré seguir fingiendo. Desde que me levanto debo ser consciente de cada gesto y de cada movimiento, nadie puede descubrir cómo soy en realidad. Por eso me rindo a la tediosa tarea de imitar al resto de la humanidad. ¿De verdad son tan felices como quieren demostrar? Yo al menos soy consciente del lado oscuro que existe dentro de mí.

Esta mañana me he cruzado con la vieja, la que vive en el bajo, la que se cree que todo lo sabe.
-Buenos días –le digo con una sonrisa.
Me ha mirado de arriba a bajo, estudiando mi apariencia. Muchas veces me he preguntado si no será la única persona que ve a través de mí. Quizá se haya enterado de lo que le hice a su gato, pero procuré, como bien he aprendido a lo largo de los años, a ser meticuloso. Cuando me preguntó si había visto a “Bigotes” subí las cejas y exclamé con sorpresa, como si hubiera sido para mí una terrible noticia su desaparición. Incluso la abracé cuando le encontraron medio muerto detrás del contenedor de basura.  El animal todavía respiraba, no me lo podía creer, entonces pensé que a lo mejor sí era cierto que tenían siete vidas. La vieja no apartó la vista de mí cuando lo recogimos del suelo, mientras lo escondía bajo su raída chaqueta de lana. Solo es un simple gato, nunca entenderé porqué el hombre puede encariñarse tanto con ellos.
Tampoco es que entienda porqué se encariñan los unos con los otros. A veces he fingido tener una relación para callar los rumores, pero en realidad no disfruto con la compañía de nadie. Todos me sobran, todavía no he encontrado a quien me complemente, y quizá nunca lo haga, no sé quien podría aceptar vivir con alguien como yo.
El médico dice que no es culpa mía, que se trata de una enfermedad, y una vez a la semana acudo a su consulta para que me prescriba mi medicina. Gracias a ella consigo pasar los días sin que las ansias de destruir se apoderen de mi cuerpo. Tuve que hacer muchos esfuerzos por no matarle, y menos mal que no lo hice. Es la única persona con la que puedo ser como realmente soy, decir lo que realmente pienso, y abandonar los gestos y la falsa sonrisa. Pero algo me dice que voy a tener que dejar de verle, empieza a sospechar, y todavía no he estoy preparado para lo que le tengo prepardo.

Continuará...

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